Niños, ¿cuál es vuestra comida favorita?

Desde pequeña detecto la carne de hígado a distancia. Mi madre se empeñaba en ponérmela escondida en las comidas porque decía que era muy buena. Yo era capaz de distinguirla incluso triturada en las lentejas.
Ahora, que soy mayor, sigue sin gustarme. Aunque no me ha pasado lo mismo con todos los alimentos que no me gustaban. El pescado que no me gustaba de niña ahora ¡me encanta!
Pregúntale a papá o a mamá porque seguro que ellos saben decirte algunos alimentos que detestaban de pequeños y que ahora les parecen exquisitos.
A mi tío le pasaba con “el queso de gusanos”, por ejemplo, que antes le parecía repugnante y ahora cuando lo come tuerce un poco la boca y cierra los ojos como cuando algo le gusta mucho.

Escribe en tu diario o en una hoja de papel dos alimentos que no te gustan y dos alimentos que te chiflan y después escóndelo en una caja o cofre secreto que te fabriques. Si escribes lo que sientes al comerlos puede ser divertido. La idea es que lo abras cuando seas mayor y puedas comprobar si tus gustos han cambiado.

 

Lo que a ti no te gusta igual a tu mejor amiga o amigo le encanta y al revés. Si lo compartes con ellos verás ¡qué gustos tan distintos tenemos!

Mira lo que me encontré yo en mi caja de secretos:

– Me gustan las alcachofas. Si bebes agua después de comer una alcachofa, el agua sabe azul y me imagino que soy una sirena comiendo plancton.

– Me gustan las espinacas. Son muy ligeras y cambian de sabor según las masticas.

 

– No me gusta el filete de hígado. Tiene un olor y sabor muy fuerte y cuando lo mastico se me queda entre los dientes y parece que esté aplastando un insecto.

– No me gustan las coles de bruselas. Cuando las como parece que estoy masticando un pedo (con perdón).

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